14/01/2012

:: Los caminos de la vida... ::



Si hay algo en la vida que siempre se me ha dado es la impaciencia. No con lo trivial, si no con el futuro. Lo quiero saber todo. Quiero saber qué va a pasar en un año, en dos. La ansiedad a ratos me consume y me angustia. Porque sé lo que quiero pero lo quiero ya! ahora...o al menos que alguien me lo diga para quedarme tranquila.


Pero no es así como funciona la vida. Menos para los que siempre nos ha costado conseguir lo que queremos y cumplir sueños. Pero miro hacia atrás y lo que he construido y la esperanza que me provoca el hecho de que hay una opción en la vida que todo funcione como quiero, sólo eso me trae una extraña alegría. 


Él vino, y tuvimos un mes de amor intenso y disfrutado en tierras chilenas. Me es imposible dejar atrás el recuerdo del primer beso y el hecho de que ví todo lo que con él se venía, y nos ví aquí, en Chile, juntos. Y ví mucho más...más por lo que tendré que esperar y dejar que la vida tome el camino por el que nos va a llevar. Por eso quiero dejar la ansiedad atrás, y ser paciente. Y creer en lo que quiero fervientemente.


Mi vida a tomado rumbos curiosos en los últimos dos años. Cosas que jamás imaginé pasaron. Personas que jamás imaginé llegaron. Historias miles, anécdotas, viajes, reencuentros. Todo me ha enseñado y me ha dejado algo por lo que he ido guiando mi camino hacia lo que quiero. Esto no será la excepción. 


Mi vida es una película dicen algunos... yo quiero creer que esta película la he ido filmando yo, sea como sea.

19/11/2011

::La historia de amor sin título::

3 segundos me demoré mientras me besaba en darme cuenta que él me cambiaría la vida. 3 segundos. 3 segundos que me dejaron en shock, porque ví venir con un flashback todo lo feliz que él me haría. Y ser así de feliz a veces aterra. Es cierto, él estuvo ahí un mes y medio antes y yo no lo quise ver. Porque en ese afán de controlar en mi vida todo lo incontrolable cuando él me dijo que yo era de su gusto el primer día que nos conocimos, yo recordé mis palabras en Chile de "no me voy a enamorar allá" y le pedí en un arranque que me dejara en un taxi. Y arranqué. 



10 minutos después él me enviaba mensajes de textos, quería saber si yo había llegado bien y desearme buenas noches. Y yo debo haber pasado al menos 10 minutos más mirando sus mensajes y pensando "arranca ahora o será demasiado tarde". Pero es que ahí temía. Temía de mí, de lo que él provocaría y por supuesto, lo que despertaría. A ésas alturas una parte de mi estaba herida y necesitaba reconstruirse. 



5 minutos después de terminar ese primer beso escuché con sus manos en mi cara lo que había esperado ese momento, y que no se arrepentía, aunque el escenario de ese beso fuera mi despedida del país que me acogió por 6 meses. Y los dos nos repetíamos "te imaginas esto hubiera pasado hace un mes y medio atrás cuando nos conocimos?".



24 horas después de esa noche y de habernos despedido en el lobby del hotel dónde vivía, él me recogía a mí y mis cosas para llevarnos a la casa de mi amiga, dónde yo esperaría para irme de viaje mis últimos 15 días y luego regresar a Chile. Decidí torcerle la mano a ese destino y aceptar su oferta y hacer de esa noche nuestra primera noche juntos. Dónde él respetó mis tiempos, no apresuró nada aún cuando el tiempo no jugaba a nuestro favor.



10 días después de esa noche estuvimos lejos el uno del otro. Dónde las llamadas y los mensajes se hacía eternos, dónde nos contábamos todo, nos extrañábamos y anhelábamos el momento de abrazarnos otra vez. Algunos nos escuchaban incrédulos, otros de plano nos consideraban locos. Él y yo sabíamos que del primer beso ya le habíamos entregado el corazón al otro. 



Y después llego el "te amo".



Y el tiempo nos parecía algo tan ridículo. Compartiendo sólo las noches juntos, durmiendo sólo lo suficiente para mantenerse despierto al otro día, extasiados de amor y cariño como si tuviéramos la vida por delante. Hasta que yo decido torcerle la mano al destino otra vez.


21 días de compartirlo todo tuvimos. 21 días que parece que felicidad no alcanzaba a describir lo que teníamos. No importaba si teníamos testigos, estábamos solos, había lluvia, tormentas, calor. Sólo importaba él y yo. Casi como si hubiéramos nacido para vivir ese momento. 


28 fue el día que nos separamos. 


4 meses sin besarnos y abrazarnos.


Tiempo se llamaba nuestro verdugo. Distancia nuestra carcelera. 


Película le llaman a nuestra historia, Locura a la protagonista. 


Y yo sólo sé que ya no me importa ni el tiempo, ni la distancia, ni las locuras, ni las maldiciones anteriores, ni las lágrimas derramadas por extrañarte, ni los clichés de los que nos culpa la gente, ni los ridículos que nos veamos, porque...


4 son los días que faltan para olvidarme de todo eso de nuevo, que del resto se preocupará la vida.

22/09/2011

(...)


...and that's the thing about life. You never get enough. You can stop one second in the middle of it and realize that there's something missing: work, family, friends, love, whatever! but I extremely believe that there's people that just live. They go with flow. Don't taking any chances or risk in life. 


I don't like that. I want to know what I want in my life, and I being thankful for having the opportunity to work for it. Thank God, I've always being the kind of person that if "that" second doesn't come easily... I found it. Just for me. I press "stop" in my life, I look up in the sky, I look at my feet and ask myself "hey Natacha, are you happy right now?"


So... here I am. Looking at my feet again, giving me that second that I deserve. Saying "thanks God for the amazing gifts that are you giving me" and maybe some people would ask which ones...


...well... you know it... family, friends, love... and that beautiful second that makes me realize I simply don't just live, I want more.